
PARA MUCHOS de los que se inician en la redacción, cuesta trabajo reconocer a qué oración pertenecen ciertas frases o locuciones adverbiales. Sin embargo es una locución adverbial que se emplea cotidianamente, y todos los días los redactores de periódicos, boletines, revistas, reportes y memorandos se equivocan en cuanto a la puntuación que debe llevar.
Con frecuencia el sin embargo se encuentra en medio de una oración simple, y puede entenderse como una locución parentética. Cuando esto ocurre, basta ponerla entre comas: “El director, sin embargo, se molestó sobremanera”. Pero en ocasiones se encuentra entre dos oraciones propiamente dichas, cada una de las cuales tiene su verbo conjugado. En estos casos, si colocamos el sin embargo entre las dos oraciones, no queda claro a cuál pertenece. No puede formar parte de ambas simultáneamente.
Veamos el ejemplo que aparece a la cabeza de esta entrada. “No había venido a cobrar porque esperábamos alguna respuesta favorable del gobierno hacia el sindicato, sin embargo, no la hubo […]”. En verde vemos las dos oraciones que están, a caballo, antes y después del sin embargo. (Hay una oración antes de las citadas, y otra después —encabalgada, por cierto—, pero no importan para nuestros propósitos inmediatos).
Como ya se apuntó, este sin embargo sólo puede pertenecer a la oración anterior o a la posterior; no puede ser parentético entre ambas. El redactor, al colocar la locución entre simples comas, la volvió parentética, y todo lo parentético es, por definición, suprimible. Pero si suprimimos sin embargo, nos queda una proposición terriblemente encabalgada:
[…] esperábamos alguna respuesta favorable del gobierno hacia el sindicato no la hubo. [He subrayado las dos palabras entre las cuales ocurre el encabalgamiento].
Este sin embargo, entonces, establece un puente entre las dos oraciones. Se trata de un puente que indica adversidad. En la oración anterior se plantea una esperanza, mas en la que sigue se señala que esta esperanza no se cumplió. Por eso llamamos sin embargo una locución adverbial adversativa, como pero es una simple conjunción adversativa. (En cuanto a pero, uno puede colocar una coma antes, o puede prescindir de ella; en otras palabras, el uso de la coma antes de pero es discrecional).
Solemos usar el punto y coma [ ; ] como barrera para establecer a cuál de las dos oraciones pertenece la locución. Y, como decíamos, hay dos posibilidades:
[…] esperábamos alguna respuesta favorable del gobierno hacia el sindicato, sin embargo; no la hubo […]
[…] esperábamos alguna respuesta favorable del gobierno hacia el sindicato; sin embargo, no la hubo […]
En el primer caso, sin embargo se referiría a un planteamiento anterior. En el segundo, al posterior. Aquí el sentido dicta que pertenece a lo posterior. Al colocar —como barrera— un punto y coma antes de sin embargo, y una coma después, la locución deja de pertenecer a ambas oraciones (algo gramaticalmente imposible, como vimos, por el encabalgamiento que provoca), y se entiende perfectamente que pertenece a la segunda.
Algunas personas prefieren usar un punto y seguido [ . ] antes de sin embargo cuando la locución pertenece a la oración siguiente. Esto es perfectamente legítimo. La única diferencia está en que, así, se establece una separación ideológica mayor entre las dos oraciones. Recomiendo que se emplea el punto y coma cuando la proposición no es excesivamente larga. Como regla general, que no debe aplicarse forzosa ni estrictamente, el punto y seguido resulta útil cuando la proposición ya rebasa las 40 palabras (unos tres renglones convencionales en el procesador de palabras, a 12 puntos):
Nadie llegó a recoger el paquete. Sin embargo, permaneció durante semanas en los anaqueles de la aduana y el polvo empezó a hundirlo en el olvido cada vez más profundo hasta que un intendente, sin querer, lo tiró mientras limpiaba.
Nadie llegó a recoger el paquete, sin embargo. Permaneció durante semanas en los anaqueles de la aduana y el polvo empezó a hundirlo en el olvido cada vez más profundo hasta que un intendente, sin querer, lo tiró mientras limpiaba.
Ahora pondré estos mismos con punto y coma. El redactor puede decidir cuál conviene más. Lo que no puede hacerse en estos casos es poner el sin embargo entre comas, como si estuviera dentro de una oración simple, al estilo de “La Tierra, sin embargo, se mueve”.
Nadie llegó a recoger el paquete; sin embargo, permaneció durante semanas en los anaqueles de la aduana y el polvo empezó a hundirlo en el olvido cada vez más profundo hasta que un intendente, sin querer, lo tiró mientras limpiaba.
Nadie llegó a recoger el paquete, sin embargo; permaneció durante semanas en los anaqueles de la aduana y el polvo empezó a hundirlo en el olvido cada vez más profundo hasta que un intendente, sin querer, lo tiró mientras limpiaba.
De sentido muy parecido a sin embargo es la locución no obstante; a ésta y otras muchas como aun así y a pesar de esto, puede aplicarse el mismo régimen de puntuación.









